Bernardita Yuraszeck: “Estamos enfrentando un escenario de crisis, de cambios muy rápidos en las conductas, intereses y modos de aprender”.

Muerte de docente en Antofagasta refleja fuerte alza de violencia contra trabajadores de la educación

Según el artículo publicado en El Mercurio, este caso que impactó en la región nortina, se suma a acosos, amenazas y agresiones que han sufrido profesores en otras zonas del país. 

La muerte de la profesora Katherine Yoma (31) en Antofagasta, cuya causa correspondería a un suicidio, ha vuelto a evidenciar la vulnerabilidad que enfrentan docentes y educadores ante el clima de violencia escolar agudizado tras la pandemia.

En septiembre de 2023, la maestra de Inglés había denunciado acoso y amenazas de muerte por parte de una estudiante de la escuela D-68 José Papic Radnic. A eso se agregaba el presunto amedrentamiento que sufrió luego por parte de los apoderados de la alumna, como también el escaso apoyo de sus colegas en el establecimiento y también de la Corporación Municipal de Desarrollo Social.

“Fue un proceso para ella súper complejo en lo personal. Todo eso marcó un antes y después para ella”, dijo su hermana Andrea durante las jornadas de conmemoración en Antofagasta por la muerte de la profesora.

El acoso que enfrentó Yoma se suma a una serie de otros casos de amenazas, insultos y agresiones a docentes y educadores. Como el caso de un profesor agredido hace unos años en un liceo de Ñuñoa, quien prefiere mantener su nombre en reserva y confiesa que no denunció el ataque. Mientras que en noviembre pasado un profesor terminó gravemente herido por un estudiante de un colegio de San Ramón, también en la Región Metropolitana, luego de que les informó al agresor y su apoderada que el alumno repetiría de curso.

En tanto, desde el gremio de profesores en Antofagasta convocaron a un paro de 48 horas a partir del jueves pasado debido a la muerte de Yoma. Esta medida fue precedida por una serie de protestas durante la semana. “Las manifestaciones son por la triste noticia de lo ocurrido con la colega, pero además para contar de una vez con protocolos de acción en caso de acoso laboral y sexual, y por la violencia a la que se exponen los trabajadores de la educación”, expresa Ivette Gareca, presidenta del Sindicato de Profesores y Profesionales de la Educación de Antofagasta.

Esta representante del gremio añade que aún no se concretan avances en este tipo de protocolos planteados a representantes del Ministerio de Educación el año pasado.

Según datos de la Superintendencia de Educación, en 2023 se reportaron 466 casos de maltrato a miembros adultos de recintos estudiantiles, como profesores y asistentes de la educación. Una cifra que duplica las 206 denuncias de 2019, previo al inicio de la pandemia.

Para Bernardita Yuraszeck, presidenta ejecutiva de la Fundación Impulso Docente, hoy se observa un escenario de crisis de autoridad de docentes y educadores en el sistema escolar.

Señala que los alumnos “han cambiado rápidamente en las últimas generaciones producto de las redes sociales, la pandemia y otros fenómenos. Los adultos no hemos podido responder a la misma velocidad frente a este nuevo escenario para ajustar las relaciones. Es importante atender este escenario como fenómeno a nivel nacional e intentar buscar respuestas, ajustar protocolos, proveer de espacios de formación para que docentes y directivos junto a los apoderados y sus hijos puedan alinearse y hacer evolucionar el concepto de autoridad acorde a lo que se necesita”.

Yuraszeck afirma que diversos factores han propiciado el progresivo aumento de casos de acoso o agresiones contra el personal en las aulas:

“En las escuelas convergen y conviven a diario las tensiones que vivenciamos en la sociedad. El aumento de los niveles de violencia y de narcotráfico; aumento de problemas de salud mental producto de la pandemia, crisis de autoridad de padres sobre los hijos también se ven reflejadas y de manera muy concentrada en la sala de clases. Estamos enfrentando un escenario de crisis, de cambios muy rápidos en las conductas, intereses y modos de aprender” de los escolares.
La fundación recomienda activar un proceso para convenir cómo se van a relacionar los distintos miembros de cada colegio; lo mismo para que las familias adhieran y se comprometan con el proyecto del colegio, que se activen protocolos y espacios para resolver los conflictos.