Dos de cada tres profesores de SLEP que cambian de colegio se van a uno menos vulnerable

Según artículo de El Mercurio, estudio de la UDD alerta sobre el impacto que podría tener en la reducción de brechas socioeconómicas. Expertos aseguran que las condiciones laborales y la seguridad influyen en la decisión. Por lo mismo, llaman a implementar mejores políticas públicas para retener a los profesionales.

Debido al complicado momento educacional por el que atraviesa el país, se ha hecho necesario entender los diferentes factores que lo agravan. Entre esos está la situación de los profesores, un pilar clave para mejorar la calidad de los aprendizajes.

Malas condiciones de trabajo, la reticencia de algunos a ser evaluados, los paros que dejan a los alumnos sin clases y el agobio que los mismos profesionales han denunciado, han dificultado su rol. Es más, según estimaciones de Elige Educar, en 2030 faltarán más de 30 mil docentes.

En este contexto, la Facultad de Educación de la U. del Desarrollo analizó, sobre la base de los datos del Ministerio de Educación, el comportamiento que tienen los profesores de la Región Metropolitana en cuanto a su movilidad laboral, y pudo determinar que de aquellos que se cambiaron de trabajo, el 52% lo hizo a una comuna menos prioritaria o menos vulnerable (según la clasificación del Ministerio de Desarrollo Social y Familia). “Es posible inferir algunas hipótesis sobre esta decisión, por ejemplo, mejores oportunidades de desarrollo laboral, mayor seguridad, mejor infraestructura escolar, entre otros”, concluye el estudio.

Esa proporción se eleva en el caso de los Servicios Locales de Educación (SLEP): el análisis de la UDD detalla que el 66% de quienes enseñaban en 2022 y se cambiaron de recinto lo hicieron al de una comuna menos prioritaria al año siguiente, cifra que supera ampliamente las de otras dependencias administrativas (52% en municipal, 49% en subvencionado y 46% en particular pagado).

Así, el vicedecano de la Facultad de Educación de la UDD, Mauricio Bravo, junto con los investigadores Armando Rojas, Gilda Bilbao e Isaac Fierro, alerta en el documento que es “preocupante que en mayor proporción, los docentes se trasladen a centros escolares ubicados en comunas menos prioritarias, porque se pueden acrecentar aún más las brechas educativas por nivel socioeconómico, más aún si son los buenos docentes o los más idóneos quienes dejan las aulas más vulnerables”.

Florencia Mingo, directora ejecutiva de la Fundación Impulso Docente, comenta que “las condiciones laborales, lamentablemente, en el sistema público, y en algunos colegios subvencionados, son peores, es decir, los profesores trabajan más horas, les pagan peor, les respetan menos las horas no lectivas. Y eso ocurre porque también están súper exigidos los recintos”.

Inquieta la deserción del sistema escolar

Respecto de los profesores que se retiran del sistema, el estudio revela que, en promedio, un 6,5% de los docentes en ejercicio desertan anualmente. En cifras concretas, entre 2018 y el año pasado, 48.127 maestros dejaron de hacer clases. Esto “no solo representa un abandono de las aulas, sino también un desafío mayor para el sistema educativo. Este fenómeno podría significar una pérdida de talento docente y una señal de la urgencia de revisar las políticas públicas para mejorar las oportunidades de desarrollo profesional”, comenta Bravo.

“A veces, por no haber llegado al colectivo idóneo para lo que quieres hacer como profesor, terminamos perdiendo personas que estuvieron cinco años formándose, que pusieron un montón de tiempo, en las que invertimos un montón de recursos y que nos perdemos porque en el momento en que más necesitan acompañamiento, estamos fallando. Tenemos que lograr que las mentorías lleguen a muchos más profesores”, añade Ignacio Maldonado, director de Impulso de Políticas Públicas de Elige Educar.

Además, existe el desafío de retener a los profesores, que se refiere a que quienes trabajan en cierto establecimiento escolar en un año, lo continúen haciendo al año siguiente. El análisis UDD concluye que en el bienio 2020-2021 es donde se observa el porcentaje más alto de retención, con 85%, mientras que en 2018- 2019, el más bajo, con 76%.

Mejores condiciones

Ante esta situación, el análisis de la UDD expone que se debe avanzar en la generación de mecanismos o incentivos que mejoren las condiciones de trabajo de los profesores, como pasantías o divulgación de buenas prácticas. “Debemos poner el acento en las políticas de incentivo a estudiar pedagogías, en especial mirar la beca Vocación de Profesor, que tiene restricciones procedimentales importantes; además de avanzar en políticas de retención docente. Solo así lograremos detener el déficit docente proyectado”, dice Mauricio Bravo.

Para la directora ejecutiva de Impulso Docente, en tanto, es importante abocarse a la ley de mentorías que existe hoy, ya que “permite que los profesores de primer y segundo año efectivamente sean acompañados. Y está demostrado que si son acompañados, baja mucho la rotación, baja mucho el burnout. Entonces, es importante aprovechar eso y comunicarlo y flexibilizar este programa”.

Agrega que se debe “comunicar y valorizar la carrera docente mediante el sistema de desarrollo profesional docente que ya tenemos en funcionamiento (…). Estas dos leyes se puedan comunicar más fácilmente. Se puede invitar y convocar a los profesores para que participen, y definitivamente también es necesario ponerlas más sobre la mesa como opciones viables para que los profes se sientan más acompañados”.