Impulso Docente profundiza en los avances de la mentoría docente en el país

Los avances y desafíos de la mentoría docente en Chile fue el tema que dio inicio al ciclo de seminarios “Pensemos la educación del futuro”, organizado por Impulso Docente en colaboración con Seminarium.

Con la participación de equipos directivos, docentes y educadoras de párvulos de diferentes regiones del país, en el seminario “Mentoría docente en Chile: ¿en qué estamos y qué hemos aprendido?” revisamos diversos estudios sobre la implementación del proceso de mentoría y acompañamiento docente, que es parte del Sistema de Desarrollo Profesional Docente creado hace 6 años.

“Sabemos que el nuevo año escolar está resultando muy desafiante para las comunidades educativas, y en este contexto, hemos visto cómo la mentoría ha sido una muy buena alternativa para enfrentar escenarios cambiantes, en donde la colaboración y el acompañamiento entre docentes y educadoras de párvulos es clave”, sostuvo Bernardita Yuraszeck, directora ejecutiva de Impulso Docente.

Arturo Celedón, director ejecutivo de la Fundación Colunga, cuya contribución permitió formar a más de 300 mentores y mentoras en los últimos tres años, destacó también que “la mentoría es una herramienta efectiva que ha permitido que profesores mejoren aquellas herramientas de base con las que llegan a las escuelas para poder entregar de mejor manera los contenidos y acompañar el aprendizaje de los niños y niñas”.

¿Cuánto ha progresado esta política pública? Ignacio Zenteno, jefe de programas de Impulso Docente, destacó que “Chile ha avanzado notoriamente desde 2016 en instalar un sistema y una cultura de mentoría, acompañamiento y colaboración docente. No obstante, persiste el desafío de acompañar a un mayor número de docentes que ingresan al sistema educativo” (descarga su presentación).

Durante el seminario, además, contamos con testimonios de las comunidades educativas, quienes son las protagonistas de esta política pública.

Felipe Macías, docente de la Escuela Juan Williams de Punta Arenas, quien se formó como mentor con Impulso Docente, contó que la mentoría “me ayudó a conocer más actividades y formas de llegar a los estudiantes, a conocer las diversas formas que tienen de trabajar otros profesores, a mirar al otro y aprender del otro”.

“Trabajar con mentoras me sirvió para integrarme, poder afianzar lazos con otros colegas y conocer el funcionamiento de la escuela”, compartió Daniela Caro, profesora de la misma escuela de Punta Arenas que fue acompañada durante su primer año de quehacer docente, el que además coincidió con el contexto de pandemia y las clases remotas.

María Jesús Cisternas, mentora educadora de párvulos del jardín infantil Ayelén de San Bernardo, agregó que formarse como mentora la “ayudó a guiar todo lo que quería transmitir a mis pares y cómo podíamos mejorar nuestras prácticas y, sobre todo, a buscar en el otro par la parte positiva, que a su vez me ayudaba a mí o a mi entorno a potenciar los aprendizajes de los niños y niñas”.

En tanto, Fernanda Ramírez, jefa de programas de Impulso Docente, compartió los aprendizajes de nuestra organización en la formación de mentores, y los resultados de un estudio realizado conjuntamente con el CEPPE. “Un facilitador de los procesos de acompañamiento docente es que se invite de una forma empática y también la voluntariedad del docente acompañado, es decir, que quiera recibir esta retroalimentación y que tenga la apertura necesaria para recibirla”, acotó (descarga su presentación).

Te invitamos al segundo seminario “Aprendizaje Socioemocional: ¿cómo impulsarlo en adultos y familias? Puedes inscribirte AQUÍ.