Jardines infantiles y salas cuna de Llanquihue se capacitan en acompañamiento entre pares

Nueve centros educativos del Servicio Local de Educación adquirieron herramientas para fomentar la colaboración en su comunidad educativa. Impulso Docente destaca que fortalecer este ámbito es clave para retomar la presencialidad  completamente el próximo año y que contribuye al bienestar socioemocional. 

La presencialidad que se espera retomar de forma obligatoria en marzo del próximo año en todos los establecimientos del país pone sobre la mesa un importante desafío para las comunidades educativas. Especialistas nacionales e internacionales ya han adelantado que volver este 2022 a las salas de clases exigirá trabajar intensamente en la recuperación de aprendizajes y en el bienestar socioemocional de toda la comunidad educativa, incluyendo a las familias.

“Sabemos que existe una brecha que se ha ido acentuando a lo largo de este contexto sanitario, y que en el caso de la Educación Parvularia también ha impactado muy significativamente, por ejemplo, en el desarrollo del lenguaje”, señala Fernanda Ramírez, jefa de proyectos de la Fundación Impulso Docente.

En este contexto, y preparándose para este desafío, nueve jardines infantiles y salas cuna de Llanquihue pertenecientes al Servicio Local de Educación se capacitaron en acompañamiento entre pares a través de un programa realizado por la Fundación Impulso Docente, el cual busca instalar la colaboración como eje central en todos los niveles.

Los jardines infantiles locales que participaron son Frutillita, Arcoíris, Mi nueva aventura, Manitos de colores, Las murtitas de Ensenada, y las salas cuna Brotecitos del Meli, duendecitos de cumbre alta, Licarayén y Semillitas de amor de Cañitas.

El objetivo es que cada centro educativo pueda reconocer y dar respuesta de manera colaborativa a las dificultades que puedan experimentarse durante el regreso a la presencialidad, a través de la adquisición de herramientas para construir una relación de confianza con el par acompañado, de observación y retroalimentación basada en evidencia, manejo de estrategias innovadoras y el diseño de un plan de mentoría.

“Estas capacitaciones han sido muy importantes. Nos hacen volver a estudiar a refrescar los conocimientos a actualizarnos y nos ayudan con nuestro quehacer. Este año ha sido un bombardeo de nuevos conocimientos y de cosas nuevas que antes no realizábamos como jardín”, destaca Victoria Vásquez, directora del jardín infantil Manitos de Colores.

“El beneficio más importante es que se crea una cultura de colaboración que impacta directamente en el desarrollo de los niños y las niñas, pues todo un equipo trabaja en torno a un propósito común y entre educadoras se acompañan mutuamente en este proceso, lo que además contribuye a su bienestar socioemocional”, añade la jefa de proyectos de Impulso Docente.

Claudia Trillo, directora del Servicio Local de Llanquihue, también destaca que “la formación en herramientas efectivas para el acompañamiento docente releva la importancia que tiene acompañar a los profesores en sus aulas, y retroalimentar a su cuerpo docente respecto de sus fortalezas y desafíos en función de potenciar sus prácticas pedagógicas. Destacamos estas capacidades y herramientas, que se encuentran alineadas en la Estrategia Nacional de Educación Pública, que buscan apoyar y colaborar de manera activa la función docente en nuestro territorio, rescatando buenas prácticas y orientando la función directiva a un liderazgo pedagógico distribuido”.

Aproximándose el 2022, Ramírez señala que un desafío importante será la adaptación de los párvulos al jardín infantil y la sala cuna, considerando que muchos no asistieron durante estos dos últimos años o lo hicieron intermitentemente. “Por lo mismo, se hace especialmente necesario que las educadoras manejen herramientas tanto para entregar confianza a las familias como para generar o restablecer los vínculos con los párvulos”, sostiene.

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