Profesores y estudiantes

Carta al director de Florencia Mingo, directora ejecutiva de Impulso Docente y de Bernardita Yuraszcek, presidenta ejecutiva, en El Mercurio.

Llevamos un mes de clases y ya hemos sido informados de diversas manifestaciones de violencia. ¿Cómo se manifiesta la violencia en la escuela hoy? Armas, micro-narcotráfico, agresiones físicas, acoso y por sobre todo insultos y amenazas que carcomen el bienestar y generan desconexión y bajas expectativas entre docentes y estudiantes. Frente a la violencia recurrente no solo es usual que, con el tiempo, la normalicemos, sino que terminamos cayendo en un tóxico círculo vicioso centrado en establecer de quién es la culpa (que suele ser un tercero) en vez de pensar en lo que puedo hacer yo para revertirla.

Como organización hemos sido testigos de cómo muchos docentes, y también sus equipos directivos, llevan demasiado tiempo en un modo de “sobrevivencia”. Lo que muestran las cifras es una realidad dramática: más de un tercio (34%) decide dejar la sala de clases antes del quinto año ejerciendo (CIAE, 2021) y, los que optan por cambiarse a otro colegio, prefieren las comunas con menos indicadores de vulnerabilidad (Rojas, Bilbao, Fierro y Bravo, 2023). Es decir, todo termina siendo en desmedro del futuro de millones de niños y niñas que más necesitan de buenos profesores.

A estas alturas del partido, el problema es sistémico y como tal, requiere de soluciones sistémicas, pero por sobre todo necesitamos un esfuerzo para recomponer confianzas y restablecer la reflexión y el diálogo. Hacemos un llamado a verdaderamente partir escuchando al núcleo de toda relación pedagógica: profesores y estudiantes.

 

Florencia Mingo

Directora ejecutiva

Bernardita Yuraszeck

Presidenta ejecutiva

Impulso Docente