¿Volver a la normalidad?

Carta de María José Encina, jefa de proyectos de Impulso Docente, en La Tercera.

¿Volver a la normalidad?

A fin de año miramos qué pasó con más perspectiva. En educación, continuaron moviéndose estructuras que antes de la pandemia parecían estáticas. Por un lado, con las comunidades educativas ajustándose a lo remoto o a lo híbrido según el Plan “Paso a Paso” siguieron apareciendo dificultades; y por otro, docentes de todos los contextos se abrieron a innovar, a aprender a usar recursos tecnológicos, a colaborar y a reflexionar más detenidamente sobre su quehacer.

Con el avance de la vacunación, y la evidencia sobre las consecuencias de la pandemia en las brechas de aprendizaje y el bienestar socioemocional, el regreso a las aulas se volvió prioritario. Y todo en medio de un escenario inestable, en el que los colegios y jardines infantiles demostraron tener una capacidad de acción sin precedentes.

Mucho de lo acontecido nos ha permitido mirar el proceso educativo con mucha más apertura, y no debemos perder de vista que estos dos años de pandemia también han incentivado a innovar de forma excepcional.

Cabe entonces hacernos la pregunta, en la víspera de un 2022 que seguirá poniéndonos a prueba, ¿queremos volver a la normalidad, es decir, queremos volver a educar como lo hacíamos antes?

Si bien existe consenso sobre la importancia de hacer todos los esfuerzos para que en marzo se pueda retomar la presencialidad —una posta que deberá asumir con mucha responsabilidad el nuevo gobierno—, también es importante y necesario que nos tomemos un tiempo para observar detenidamente cuánto hemos avanzado en la forma de hacer las cosas, qué se queda y qué se va, sobre todo de cara a los enormes desafíos que nos esperan en términos de brechas de aprendizaje y con más de 156 mil niños, niñas y adolescentes que todavía están fuera del sistema. La invitación está hecha.

 

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