
En un contexto donde los aprendizajes escolares enfrentan una profunda crisis, algunas comunidades educativas están demostrando que el cambio sí es posible cuando se confía en el potencial de todos los estudiantes.
Chile atraviesa una preocupante crisis educacional. Diversos estudios han alertado sobre el estancamiento de los resultados de aprendizaje en los últimos 15 años, tanto en pruebas nacionales como internacionales. Según un análisis del Centro de Estudios Públicos (CEP), la pérdida de aprendizajes tras la pandemia supera el equivalente a un año escolar, afectando especialmente a los estudiantes más vulnerables.
Una reciente publicación de El Mercurio destacó a seis establecimientos que lograron mejoras significativas en el Simce, atribuidas a estrategias centradas en la asistencia y la promoción de altas expectativas.
En Alto Hospicio, el Liceo Bicentenario Minero Juan Pablo II, liderado por Goighet Andrade, logró avances significativos en el Simce gracias a una estrategia integral que partió por un cambio cultural: vincular activamente a las familias en temas como asistencia, hábitos de sueño y bienestar. Además, crearon una asignatura de “Desarrollo Personal” desde 7° a 4° medio, impartida por psicólogos y docentes, para trabajar emociones, autoconocimiento y proyecto de vida.
En Puente Alto, el Colegio Miguel Cruchaga Tocornal también protagonizó un alza importante en sus resultados. Su foco estuvo en generar un ambiente seguro, rutinas claras y aplicar técnicas de disciplina positiva. ¿La clave? Combinar el rigor académico con bienestar emocional. “Un niño feliz, tranquilo y en un ambiente seguro tiene muchas más oportunidades de aprender”, señaló su directora, Francisca Labayru.
Otro caso destacado es el Colegio Fernando de Aragón, también en Puente Alto. Allí, además de fomentar una convivencia sana y premiar a los estudiantes con salidas pedagógicas, han desarrollado su propio cuadernillo escolar, alineado al currículo y adaptado a su realidad. Este material ha permitido ordenar los aprendizajes desde prebásica y lograr que el 100% de los estudiantes de 4° básico esté en nivel adecuado.
En el Colegio Puente Maipo, en Bajos de Mena, se ha fortalecido el desarrollo profesional docente interno, con observación de clases, retroalimentación constante y decisiones pedagógicas basadas en evidencia. Además, han puesto el foco en que los estudiantes sean protagonistas del aprendizaje, con clases centradas en objetivos claros que permitan avanzar con autonomía.
En La Granja, el Liceo Bicentenario Nuestra Señora de Guadalupe promueve una cultura de altas expectativas y un lenguaje positivo en el aula. Frases como “Felicito a Francisco, que ya está sentado y con su cuaderno abierto” reemplazan las correcciones tradicionales. También han sumado estrategias como exposiciones temáticas y concursos de escritura, fomentando el orgullo y la participación de los estudiantes.
Más que resultados, una forma de mirar a los estudiantes
Sobre estos avances, Florencia Mingo, directora ejecutiva de Impulso Docente, reflexiona:
“Cuando los educadores creen en el potencial de sus estudiantes y sostienen altas expectativas, se abre una puerta para que niños, niñas y jóvenes también crean en sí mismos. No se trata solo de exigir, sino de acompañar con sentido y construir una cultura de aprendizaje que haga florecer lo mejor de cada uno.”
Esta es precisamente la base de nuestra Capacitación en mentalidad de crecimiento, que acompaña a docentes y equipos directivos a desarrollar culturas de aula que favorezcan el esfuerzo, la perseverancia y la autoconfianza. Creemos que todo estudiante puede aprender más y mejor si está en un entorno que confía en él y le entrega las herramientas para avanzar.
Si tu establecimiento quiere comenzar este camino, te invitamos a conocer más sobre nuestras capacitaciones en www.impulsodocente.com/formulario-cotizacion o escribirnos a contacto@impulsodocente.com


