Experimentar la sala de clases de primera fuente fue el punto de partida para los cuatro fundadores de Impulso Docente, quienes pasaron por Enseña Chile. “Vimos como profesores, directivos y todos los que están en la misma misión, que es dar la mejor educación, se quemaban, se agotaban, desertaban de la profesión. Se iban. Hoy día un 20% de los profes novatos al quinto año ya no está ejerciendo. Es una realidad y vimos el problema muy fuerte”, relata Florencia Mingo, directora ejecutiva de la fundación que tiene como misión que los profesores y directivos desarrollen su máximo potencial para que ellos mismos puedan gestionar el cambio que quieren ver en sus comunidades educativas y lograr que sus estudiantes aprendan.
“Nosotros tuvimos la suerte de tener acompañamiento, mentoría, alguien que te iba a ver a la sala de clases y te decía lo que estabas haciendo bien, lo que estabas haciendo mal. Entonces Impulso Docente empieza a hacer eso: asesorías, capacitaciones, pero mucho acompañamiento en terreno a los profesores”, dice Mingo.
¿Cómo se lleva eso a una metodología que se pueda aplicar en una escuela? Llevan 10 años descifrando aquello, y reconoce que ha habido mucha evolución. “Vemos que es muy importante, uno, el acompañamiento. O sea formar a profesores que puedan acompañar a otros profesores en el aula. Primera metodología que sabemos que está funcionando y lo estamos haciendo hace ocho años. Segunda línea: bienestar y convivencia. Si no nos preocupamos del bienestar de los profesores, es muy difícil que ellos puedan lograr que los estudiantes también estén en bienestar aprendiendo. Y la tercera metodología es fortalecer el liderazgo; todos ejercemos el liderazgo en las salas de clases y buscamos desarrollar eso al máximo potencial”.
Llevan 35 mil profesores y directivos impactados a lo largo de los años. En ese sentido, también son impulsores del Premio LED, que busca “iluminar” a esos directivos que están moviendo la aguja en sus comunidades educativas al reconocerlos y visibilizarlos, dándoles una plataforma que les permita amplificar su voz.
De aquí a cinco años, el objetivo es seguir desarrollando el máximo potencial de los profesores y directivos, pero por sobre todo quieren llegar a más comunidades educativas, a más regiones y aprender y seguir sistematizando el aprendizaje que han obtenido en estos ya diez años de funcionamiento.
A nivel de política pública, si pudiera tomar una decisión país, su anhelo sería tener un canal directo de conversación y levantamiento de información de los directivos y docentes. “Es muy importante escuchar la voz de lo que está pasando en realidad en la sala de clases”, dice Mingo.


