Directores destacados ven un sistema escolar debilitado, pero con espacio para innovar

octubre 27, 2025

El premio no solo reconoce a los mejores directores, sino que también busca relevar su voz dentro del sistema educacional. Este sondeo arroja luces sobre cómo perciben el sistema en la actualidad.

El Premio LED tiene un doble objetivo. Por un lado, busca reconocer a los líderes escolares que destacan por sus prácticas innovadoras y efectivas en las diferentes dimensiones del quehacer de un establecimiento, para que sean una inspiración para sus pares. Por otro, reivindicar la voz de los directivos escolares, que con demasiada frecuencia no suele ser considerada en el de bate público sobre educación.

Para profundizar en esa línea, en esta ter cera edición del premio, se aplicó una en cuesta a los 90 directores que han sido reconocidos por LED, para conocer su mirada sobre el momento actual del sistema escolar. El sondeo se aplicó online y lo contesta ron 78 directivos.

Aunque sienten que el Premio LED ha aportado “muchísimo” (59%) a la valoración de su rol, perciben que en los últimos 10 años, el rol de la dirección escolar “se ha debilitado” (43,6%), lo que va de la mano con la idea de que en la última década el sistema educacional “ha empeorado” (42,3%).

Ese debilitamiento tiene varias dimensiones. Para Emilia Valenzuela, directora del Liceo de Adultos Pukara (Región de Arica y Parinacota) y ganadora de LED 2024, lo más preocupante es “la pérdida de los aprendizajes, que potencia la precariedad cultural y proyecta a largo plazo un aumento en labre cha de desigualdad, dificultando romper el círculo de la pobreza y limitando la movilidad social. Una segunda cosa que me preocupa es la normalización de la agresión como manera de resolver los conflictos”.

Por su parte, para Francisco Javier Blanco, director del Colegio Bicentenario Madre Ana Eugenia (Región Metropolitana) y ganador LED 2023, también considera que hay políticas públicas que han sido lesivas: “La Ley 21.040 propone una mayor autonomía para los directores que definitivamente no es efectiva, al mantener un sistema de gestión rígido como lo es la titularidad docente, la cual no refleja el mérito, el desempeño docente ni el desarrollo profesional, afectando a la comunidad de estudiantes. Por otro lado, la gestión de los SLEP ha venido a unificar a un territorio educativo, dejando de lado la particularidad de las escuelas, jardines, colegios y liceos, perdiendo así su identidad y gestión interna, y transformándose en un indicador más del territorio”.

En ese sentido, el deseo de mayor tiempo y autonomía para su gestión aflora como clave entre los directores más destacados de Chile. Valenzuela apunta a que se requiere “devolver la autonomía en ciertas decisiones del día a día, y autoridad a los directores para que se puedan enfocar en la gestión pedagógica y la gestión del clima escolar”. Para Blanco, la palabra esencial es desburocratización: “El rol fiscalizador de la Superintendencia de Educación debe cambiar a un acompañamiento de gestión y calidad. Hoy el acto administrativo que genera la superintendencia es, para un director, perder el foco”.

Esa mayor autonomía también es vista como crucial para aprovechar las mayores oportunidades para innovar que los directores advierten (60,3%) y que el 85,9% considera como muy relevante de fomentar.

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