Un nuevo estudio de la Universidad de Melbourne reveló que los docentes que participan en programas de mentoría entre pares desarrollan mejores habilidades pedagógicas, muestran mayor confianza en el aula y logran un impacto positivo en los aprendizajes de sus estudiantes. La investigación, publicada en julio de 2025, confirma que el acompañamiento entre colegas no solo beneficia a quienes recién comienzan su carrera, sino que también fortalece la colaboración y la cohesión profesional de toda la comunidad escolar.
El informe destaca que la mentoría colaborativa, en la que los educadores alternan roles de mentor y aprendiz, resulta más efectiva que los enfoques tradicionales. Este modelo potencia la autonomía, competencia y relación de los docentes, fortalece la colegialidad, reaviva el sentido de propósito profesional y, en última instancia, mejora los resultados de aprendizaje de los estudiantes. El estudio recomienda que los responsables políticos prioricen la implementación de este tipo de mentoría con procesos y capacitaciones específicas.
En Chile, los resultados son consistentes. Una reciente evaluación realizada por el Magíster de Economía Aplicada UC con datos del Diplomado en Mentoría y Acompañamiento de Impulso Docente muestra que la formación genera un efecto sostenido:
- Continuidad en el rol de mentor: El 76,6% de los egresados del diplomado de Impulso Docente continúa realizando mentorías dentro de sus establecimientos.
- Impacto en la práctica pedagógica: La mentoría facilita el intercambio de estrategias, el acompañamiento entre pares y fortalece la colaboración profesional dentro de los colegios.
Estos resultados refuerzan la apuesta de Impulso Docente, que en sus diez años ha formado a más de 450 mentores en todas las regiones del país, para instalar la mentoría como una práctica sostenida y transformadora en las comunidades escolares.
“Cuando un docente acompaña a otro no solo comparte estrategias, sino que también transmite confianza y sentido de comunidad. La mentoría logra que los profesores se sientan respaldados en un sistema que muchas veces los deja solos, y ese acompañamiento repercute directamente en la calidad de la enseñanza y en los aprendizajes de los estudiantes”, afirma Florencia Mingo, directora ejecutiva de Impulso Docente.
En un contexto en que las denuncias por violencia, acoso y ciberbullying aumentaron un 11,4% en 2024 respecto al año anterior (Superintendencia de Educación, 2025), el acompañamiento entre docentes se vuelve aún más urgente: genera redes de apoyo profesional, mejora el clima escolar y permite que quienes enseñan también se sientan sostenidos.


